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Explora esta sección y descubre propuestas sobre cómo relacionarnos con los estudiantes, cómo planear mejores clases, qué estrategias y actividades de enseñanza implementar y cómo evaluar, entre otras estrategias para mejorar como profesor. No te olvides de compartir tus opiniones y experiencias en los comentarios.

El privilegio de educar

Si quieres alumnos brillantes, sé un profesor brillante.

Mi manera de entender la docencia del Siglo XXI, se basa en lo relatado a continuación:

Las acciones de un profesor deben inspirar a los alumnos a soñar, a querer aprender, a cuestionar, a querer ser la mejor versión de sí mismos e incluso a competir consigo mismos cada día por llegar más lejos de lo que nunca hubieran imaginado. La clave para conseguirlo es poner ilusión, pasión y alegría en la preparación y desarrollo de cada clase. Transmitir ambición hacia el aprendizaje continuo, hacia el querer conocer y entender el mundo que nos rodea.

La comunicación con los alumnos debe estar basada en el respeto y en la confianza, en la generación de empatía y en compartir valores que definan al grupo. El mayor aprendizaje de un grupo no está en la cabeza del profesor, sino en la interacción de las diferentes experiencias de todos los alumnos que lo conforman.

El aprendizaje debe de perseguir que los alumnos den lo mejor de sí mismos por el interés de crecer y de desarrollarse. Esto sólo se consigue a través de generar en la clase una actividad participativa y receptiva. Para despertar la proactividad del alumno es básico generar actividades como pueden ser: hacer que participen en un debate, incitarles a conversar, opinar y dialogar, incluso realizar una representación teatral, simulando experiencias reales, intentar reproducir aquellas situaciones con las que el alumno se va encontrar en su vida profesional.

Todo ello supone sacar a un alumno de su conformismo (zona de confort) y llevarlo a los límites de su zona de aprendizaje y esto no es una ardua tarea sino un privilegio que los docentes nunca debemos olvidar. No se trata tanto de enseñarles todo de una materia, sino enseñarles dónde encontrarlo, cómo interpretarlo y por qué les va a ser de utilidad.

Bajo mi óptica hay 8 cualidades básicas para ser un profesor brillante:

  1. Adaptable: Si usted no cambia por la clase, la clase podría cambiarlo a usted.
  2. Comprometido: Nunca mostrarse indiferente a lo que se tiene enfrente.
  3. Comunicativo: Una clase deben de ser muchas voces con un sólo corazón.
  4. Confiable: Los alumnos valoran a los profesores en los cuales pueden confiar.
  5. Disciplinado: Donde hay voluntad, se da el éxito.
  6. Entusiasta: La fuente de energía de su clase es el corazón de su profesor.
  7. Preparado: La preparación marca la diferencia entre el éxito y el fracaso.
  8. Practicar el desarrollo personal: Para mejorar la clase, el profesor debe superarse así mismo.

El estudio de la mecánica cuántica nos ha demostrado que la realidad la creamos nosotros mismos, con aquello que visualizamos, que pensamos y en consecuencia cómo actuamos. Tengamos cuidado entonces con lo que pensamos y cómo hacemos que piensen los que nos rodean. Atraemos aquello que somos, por lo que la respuesta es muy sencilla; si quieres buenos alumnos, sé un buen profesor, si quieres alumnos brillantes, sé un profesor brillante.

En la carrera por la excelencia educativa, no hay línea de meta. No dejes energía para mañana, vuelca todas tus ganas en lo que haces en cada momento. Llegar agotado al final del día, pero sonriendo, es el mejor indicio y el mayor premio personal que se lleva uno como docente y como alumno.

Agradecemos al profesor Ángel V. Rodríguez Núñez por compartir con nosotros esta valiosa experiencia.

Ángel V. Rodríguez Núñez